Cada anuncio debe decirle al cliente: «Compre este producto y obtendrá este beneficio concreto».

La propuesta debe ser una, que la competencia no pueda ofrecer o no ofrezca. Debe ser única, bien debido a la singularidad de la marca o a una afirmación que nadie haya hecho en ese campo de actividad.

La propuesta debe ser lo suficientemente atractiva como para «movilizar a las masas»; dicho de otra manera, atraer nuevos clientes hacia el producto.

Del libro: Diferenciarse o morir