No se puede decir que sea imposible diferenciar el producto por medio de la diferenciación física. Pero es muy difícil.

Cada pocos años, Gillette reinventa el afeitado. Lo hicieron con las maquinillas de doble hoja (Trac II), maquinillas de doble hoja ajustables (Atra), maquinillas con amortiguador (Sensor), y luego con maquinillas de triple hoja (Match 3). Ahora ya no se sabe por cuántas hojas van.

Visto desde fuera, cada lanzamiento es sólo un nuevo producto.

Pero por dentro, está el trabajo y la pasión que regularmente hace obsoleto su best-seller anterior.

Por ejemplo, Match 3 requirió una inversión de 750 millones de dólares antes de poder vender la primera unidad. Treinta y cinco patentes protegen el producto, inclusive las hojas «progresivamente alineadas», bordes cómodos para minimizar el «arrastre» y un avanzado efecto de «eje delantero». (Suena más a un Ferrari que a un palo curvado para afeitar barbas y bigotes.)

¿El resultado de toda esta innovación y esfuerzo? Una cuota del mercado de afeitado que roza el monopolio. Eso sí es diferenciación.

Del libro: Diferenciarse o morir