Las grandes ideas, nuevas o primeras en la categoría, pueden empezar despacio y tardar en ser aceptadas comercialmente.
— La cámara de fotos de 35 mm tardó mucho entre su aparición en los años veinte y su éxito en Japón en los años sesenta (cuarenta años).
– Los hornos microondas se inventaron en 1946, pero no tuvieron aceptación hasta mediados de los setenta (treinta años).
— Los reproductores de vídeo aparecieron en 1956, pero hasta 1975 no despegó el mercado doméstico (veinte años).
— Los contestadores automáticos se desarrollaron lentamente a finales de los cincuenta. La demanda explotó a mediados de los ochenta (veinticinco años).
– Los videojuegos empezaron en 1972, el mercado experimentó un boom y luego se desinfló. Hasta 1985, cuando entró Nintendo, no se materializó la demanda a largo plazo (trece años).
– La cerveza light languideció mientras los pioneros se pasaron casi una década intentando averiguar cómo posicionar el producto entre los consumidores (nueve años).
La moraleja es que, cuando se es el primero, hay que estar preparado para aguantar una temporada y no dejar que otros nos roben
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